
Un reciente estudio científico apunta hacia una relación inversa entre alergias y cáncer, lo cual podría ser un motivador para quienes deben soportar estas molestas reacciones durante su vida.
El estudio que da una nueva esperanza a las personas alérgicas está encabezado por Paul Sherman, profesor de la Universidad Cornell. Sherman contó con la colaboración de las investigadoras Erica Holland de la Universidad de Massachusetts y Janet Shellman Sherman, también de la Universidad Cornell.
Según cientos de datos recopilados acerca de personas alérgicas, se encontró una relación inversa entre las alergias y el cáncer en zonas del cuerpo expuestas al ambiente y, por ende, a las manifestaciones de la alergia.
Según Sherman, esto podría deberse a que la alergia funciona como una alerta ante el contacto de elementos que podrían ser cancerígenos o portar agentes que producen el cáncer. Por ello, la baja exposición que tiene el alérgico a estas sustancias, lo protege de la aparición del cáncer.
Para realizar esta investigación, se analizaron 646 estudios sobre cáncer y alergias, realizados en los últimos 50 años. Las conclusiones arrojadas muestran un claro patrón: las personas que padecen alergias no suelen sufrir de cáncer gastrointestinal, de boca, garganta, colon, piel, vejiga, útero o pulmón, zonas continuamente expuestas a reacciones alérgicas.